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    El nuevo presidente peruano no necesitó cien días para ser evaluado. Bastaron 25 tuits.

    El nuevo presidente fue “auditado” por internet en horas. Bienvenidos a la era donde la identidad pública se lee con IA… y no olvida.

    Luis Gustavo Farro
    El nuevo presidente peruano no necesitó cien días para ser evaluado. Bastaron 25 tuits.

    Reflexión

    En Perú hemos aprendido a vivir en la incertidumbre.

    Cambiamos de presidente casi una vez por año, lo que ha vuelto al país prácticamente ingobernable.

    Es un golpe duro para quienes intentamos sacar adelante el país con empuje y convicción, porque —quieras o no— eso nos afecta emocional y económicamente.

    Estos días me he quedado pensando en qué podemos hacer como ciudadanos para cambiar lo que más nos duele de la política: la indiferencia, el desasosiego y la corrupción. Que hoy nos golpean y mañana golpearán a nuestros hijos.

    La idea es sencilla: la información y la educación son el punto de partida.

    El 10 de octubre, cuando juró el nuevo presidente del Perú, bastaron unas horas para que aparecieran sus antiguos tuits. En minutos, internet le construyó un perfil y lo etiquetó.

    Nuestra huella digital

    Todo lo que está en internet dice algo sobre nosotros: nuestra personalidad, cómo nos en diferentes círculos, incluso de cómo nos comportamos cuando NADIE nos ve.

    A eso le llamamos, nuestra huella digital activa, todo lo que publicamos y compartimos voluntariamente.

    Pero hay otra capa más silenciosa: la huella pasiva. Esa que entregamos sin darnos cuenta: un like, un compartir, el tiempo de lectura, los temas que consumimos. Todo eso define un patrón de conducta que luego se convierte en un perfil.

    Esa información no solo sirve para vendernos publicidad, sino también para entendernos mejor de lo que nos entendemos a nosotros mismos. — Por esto algunos conspiranóicos dicen que nuestros teléfonos nos escuchan.

    IA cívica

    Voy a tratar de sacar lo mejor de esta pudredumbre llamada política peruana. Porque esta vez nos ha enseñado una lección clara: todo lo que publiquemos seaa público o privado, puede ser usado a favor o en contra nuestra.

    Y también que hoy los ciudadanos tenemos acceso a herramientas de inteligencia artificial que nos permiten investigar perfiles públicos en minutos: comparar, verificar y contrastar discursos con hechos. Así como cuando haces una compra online.

    Un framework simple para investigar con IA

    1. Define el alcance: periodo (p.ej., 2016–2025) y temas (economía, educación, integridad).

    2. Audita fuentes: prioriza prensa seria, documentos oficiales y posts verificables.

    3. Contrasta: discurso vs. hechos (votos, proyectos, cargos, contratos, sanciones).

    4. Contextualiza: ¿cambió de postura? ¿por qué? ¿qué hechos lo justifican?

    5. Redacta hallazgos: claro, trazable, sin adjetivos. Con enlaces.

    Prueba este Prompt (Para este ejercicio recomiendo Perplexity, que además está gratis por un año)

    Eres periodista de datos. Perfila a [NOMBRE] en [AÑO–AÑO] usando solo fuentes verificables (medios reconocidos, documentos oficiales y publicaciones propias).
    Entrega:
    	1.	Línea de tiempo con hitos (fecha + enlace),
    	2.	Tabla “promesa vs. acción” (evidencia),
    	3.	Cambios de postura con contexto,
    	4.	Controversias (qué se probó / estado actual),
    	5.	Riesgos de desinformación (posibles deepfakes/impersonaciones).
    Excluye datos privados. Formato Markdown con enlaces.

    Esto es lo que Perplexity me dijo cuando corrí este post.Hilo de Perplexity

    💡 Lo mejor de Perplexity es que puedes validar cada fuente, una por una, y dirigir tú mismo la investigación.

    Las próxima elecciones

    “La IA hoy no tiene el poder de elegir a nuestros gobernantes, pero nos enseña a leer mejor a quienes sí quieren gobernarnos.”

    De cara a las próximas elecciones, tendremos por primera vez IA del lado del ciudadano.

    Más información, más verdades.

    Pero también más responsabilidad: llevar ese conocimiento a quienes aún viven fuera de la red, sin internet, sin luz, sin acceso a educación digital.

    Porque el verdadero cambio no vendrá de la tecnología, sino de cómo la usamos para construir un país más informado.